Manuel Anteo
Hace tres años, Francia se dotaba de una Ley de Programación Militar para los años 2024 a 2030. El objetivo era planificar el gasto militar y adaptar el funcionamiento de las fuerzas armadas a un contexto de reaparición de la guerra en el continente europeo. El pasado 4 de mayo la Asamblea Nacional ha empezado a examinar una actualización de la dicha ley que acelera el proceso de rearme y adapta el marco legal a la eventualidad de un conflicto a gran escala de aquí a 2030.
El 11 de marzo de 2025, en su discurso de apertura del Paris Defence and Strategic Forum, Sébastien Lecornu, por aquel entonces ministro de defensa, describía el presente como un tiempo intermedio entre la guerra y la paz marcado por una “amenaza híbrida global” que obligaba a los europeos a salir de su “miopía” y “despreocupación habituales”[1]. El 18 de noviembre de 2025, Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de los Ejércitos, alertaba que Francia debería “aceptar perder a sus hijos” en el caso de una guerra contra Rusia[2]. Una semana después Emmanuel Macron anunciaba la creación de un servicio militar voluntario para los jóvenes de entre 18 y 25 años.
Francia se está preparando para un conflicto militar a gran escala. Eso es lo que indica la Revue Nationale Stratégique (RNS), la principal hoja de ruta del Estado en materia de defensa, cuando advierte que “la evolución del entorno estratégico obliga a adaptarse, simultáneamente a las urgencias inmediatas acelerando el rearme global y la preparación para el escenario de una intervención de alta intensidad en los alrededores del continente europeo en el horizonte 2027-2030”.
Es sobre la base de este documento que el gobierno ha presentado un proyecto de actualización de la Ley de Programación Militar para los años 2024 a 2030. Este último prevé un aumento del gasto público de 36 mil millones de euros destinados a financiar la compra de municiones, el mantenimiento del arsenal nuclear y el refuerzo de las infraestructuras tecnológicas y militares necesarias para una guerra de alta intensidad.
El pasado mes de marzo, Ursula Von der Leyden desvelaba un plan de 800 mil millones de euros para “rearmar Europa” entre los cuales 150 mil millones estarían destinados a préstamos para los países miembros. El rearme del Estado Francés no es una excepción, sino que se inscribe plenamente dentro de las lógicas de rearme impulsadas por la Comisión Europea, la OTAN y el gobierno estadounidense.
La particularidad de este rearme reside, sin embargo, en el hecho de que no consiste solamente en un aumento de las partidas presupuestarias, sino que se acompaña de una adaptación del marco legal. La nueva ley de actualización prevé en efecto la creación de un nuevo estado de excepción bautizado como “estado de alerta de seguridad nacional”. Este régimen podrá ser declarado en caso de amenaza grave a la seguridad nacional, a la continuidad de las actividades esenciales o incluso a los acuerdos internacionales del Estado en materia de defensa, es decir, siempre que los intereses de la OTAN lo exijan. El gobierno tendrá la capacidad de derogar todo marco legal en materia laboral, de protección del medio ambiente, de urbanismo, de transportes y de telecomunicaciones para así facilitar un control casi absoluto de las cadenas logísticas civiles y militares. El objetivo, tal y como lo describe la RNS, es agilizar un eventual despliegue de las fuerzas armadas y garantizar que todas las infraestructuras en su conjunto puedan ser usadas en el caso en el que Francia tenga que operar como “base de retaguardia” en un conflicto a escala europea. Este arsenal de medidas de excepción se llevará a cabo sin ningún tipo de control democrático, ya que el parlamento podrá pronunciarse sobre su prórroga sólo al cabo de los dos primeros meses de su aplicación.
Todo Estado posee mecanismos jurídicos que le permiten suspender el orden normativo para responder a fenómenos “excepcionales” como las catástrofes naturales o los conflictos militares. El estado de alerta de seguridad nacional no responde a ningún conflicto militar, sino solo a la “virtualidad” de una amenaza. La guerra aparece así como un mero pretexto para desdibujar la frontera entre normalidad y excepcionalidad, entre la esfera civil y la militar. No es por tanto sorprendente que sea en este proyecto de ley en el que se formaliza la instauración del servicio militar voluntario, así como la creación de una “jornada de movilización” para los estudiantes de entre 16 y 18 años.
Estas dos medidas deben ser leídas como una sola, puesto que la jornada de movilización permitirá al gobierno realizar una recopilación masiva de datos personales de menores que luego será utilizada para patrocinar el servicio militar. A su vez, los jóvenes que hayan completado la formación militar voluntaria podrán integrarse en la reserva. A esto hay que sumarle el hecho que todos los ciudadanos de entre 18 y 50 años deberán declarar a las autoridades sus informaciones personales para que se les pueda contactar en el caso de movilización.
El proyecto de actualización de la Ley de Programación Militar francesa demuestra que no hace falta que la guerra haya sido declarada para que sean suspendidos los derechos políticos de la clase trabajadora. La excusa de la “amenaza” bélica es suficiente para justificar una ofensiva que sirva para disciplinar a la fuerza de trabajo, someter al conjunto del proletariado al imperativo del rearme industrial y militar y en enviar a la juventud trabajadora a engrosar las filas de un ejército al servicio de los intereses de la OTAN.
En Francia, 40% de los jóvenes entre 18 y 24 años son favorables a la instauración del servicio militar voluntario[3]. Una cifra que a primera vista puede parecer sorprendente teniendo en cuenta que precisamente los jóvenes son las primeras víctimas de las políticas de austeridad impulsadas por el gobierno: más de un 20% de los jóvenes graduados está desempleado y más del 40% de estudiantes independizados vive una situación de pobreza monetaria. Pero es precisamente la precariedad estructural de la juventud sumada a la ola reaccionaria que la permea que explica que una parte vea con buenos ojos la medida. El gobierno francés ofrece un sueldo de 800 euros mensuales, descuentos en viajes de tren y la posibilidad de un reconocimiento académico del servicio militar que facilite el acceso a las formaciones universitarias.
La fragmentación política de las organizaciones comunistas y el social-chovinismo de los partidos de la socialdemocracia constituyen a día de hoy el principal escollo para que una alternativa revolucionaria pueda oponer al rearme del Estado francés un programa político independiente de la clase obrera.
La France Insoumise y el Partido Comunista defienden la instauración de un ejército ciudadano en contraposición al ejército profesional. Esta propuesta, al haber sido disociada del programa de un Estado socialista para el que fue concebida, acaba siendo en el contexto actual, en el mejor de los casos, papel mojado y, en el peor, un pretexto para justificar el apoyo a las políticas belicistas.
A nivel social, diferentes organizaciones como Guerre a la Guerre han impulsado campañas contra el rearme y la complicidad del complejo industrial francés en las actuales ofensivas imperialistas del eje israelo-americano en Oriente Medio. Aunque su esfuerzo es sin duda meritorio, carecen de la capacidad para superar el estadio de movilizaciones dirigidas a minorías militantes organizativamente disgregadas. La falta de un discurso que conecte la denuncia de la ofensiva imperialista sobre los países de Oriente Medio con sus consecuencias directas sobre el encarecimiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora en Occidente dificulta aún más la generalización de una postura antimilitarista entre la clase trabajadora.
Así pues, huérfana de una organización y de un programa político propio, la juventud trabajadora en Francia corre el riesgo de ser de las primeras en vivir en carne propia las consecuencias devastadoras de la transformación belicista de su Estado.
[1] Ministère des armées, “Paris Defence and Strategy Forum : renforcer la défense européenne”, 11 de marzo de 2025. https://www.defense.gouv.fr/actualites/paris-defence-and-strategy-forum-renforcer-defense-europeenne
[2] Le Grand Continent, “Aceptar perder a sus hijos : Discurso íntegro del jefe del Estado Mayor de los ejércitos francés Fabrien Mandon”, 23 de noviembre de 2025. https://legrandcontinent.eu/es/2025/11/23/aceptar-perder-a-sus-hijos-discurso-integro-del-jefe-del-estado-mayor-de-los-ejercitos-frances-fabien-mandon/
[3] IFOP, “Le regard des français sur le service militaire et la guerre”, 28 de noviembre de 2025. https://www.ifop.com/article/le-regard-des-francais-sur-le-service-militaire-et-la-guerre/

