Entrevista a Zatu, de SFDK

Entrevista realizada por Manuel Buñuel León (@Mbunleo), politólogo y Máster en Administración, Sociedad y Política por la Universidad Pablo de Olavide, y por Iker Madrid (@Ikermadrid12), politólogo y Máster en Historia Contemporánea por la UPV.

Cualquiera que tenga una mínima noción de rap conocerá, o al menos le sonará, el nombre de SFDK. Se trata, para quien no lo sepa, del grupo sevillano formado por el letrista Zatu (Saturnino Rey) y el DJ Acción Sánchez (Óscar Sánchez). Aquí ya encontramos una primera peculiaridad y distinción, el apodo del grupo está conformado por, e incluye también al DJ[1], figura que en el rap suele estar invisibilizada y en un segundo plano, aunque sea esta una tendencia que últimamente esté empezando a invertirse. SFDK es uno de los pocos grupos que, debido al tiempo que lleva encima de los escenarios, ha vivido de forma activa y protagonista, siendo partícipes y contribuyendo a ello, el transcurso y la evolución del rap en los últimos veinte años, desde la germinación en las ciudades con una base aérea estadounidense cercana hasta expandirse por el país entero, desde el arrabal musical hasta llenar estadios y festivales, desde los juegos de palabra, el virtuosismo y los tracks grabados con pocos recursos hasta las letras más trabajadas y los videoclips que parecen cortometrajes.

Miembros de más de una generación cuando escriban, relaten o traten de imaginar la crónica sentimental de su vida utilizarán como hilo musical alguna canción de SFDK. Quizá una de la primera etapa, más gamberra y de “vacileo”, estilo “No eres feo ni ná”, “Bailes de salón”, “Ternera podrida” o “Fumar cagando”. Quizá escojan alguna más tardía, del disco Siempre fuertes 2, como “La de los niños”, “Él” o “Los peliculistas II”. O quizá prefieran una de las últimas, de enorme repercusión, como “Un pobre con dinero”, “Me queo en mi casa” o “Agua pasá”[2]. Lo que está claro, y resulta significativo, es que el grueso de oyentes y seguidores de SFDK está compuesto por personas de edades muy distintas, nacidos en diferentes décadas, llegándose a transmitir la afición por los sevillanos de padres a hijos.

En esta pieza os traemos la entrevista que le hemos llevado a cabo a Zatu, el MC del grupo SFDK. A través de una serie de preguntas hemos intentado tratar diversos temas que van más allá y profundizan en más aspectos que los estrictamente relacionados con la música: el vínculo que mantiene, la función que cumple y la experiencia que tiene el cantante con su barrio (tantas veces mencionado en sus canciones); la conexión que puede establecerse entre el rap y los espacios de las clases populares; el desarrollo que esta música ha tenido en la última época y la repercusión que la crisis económica tuvo en su evolución; el engranaje que el rapero ocupa en la sociedad, etc. Muchas de las anotaciones apuntadas por Zatu en sus respuestas, debido al interés que revisten, son hilos de los que seguir tirando, puntos de partida para futuros análisis, sobre todo en lo relativo a este género musical.


Buenas tardes Zatu, antes de comenzar con la entrevista nos gustaría agradecerte tu colaboración con nuestro joven proyecto, y más conociendo que has estado enfermo y confinado durante una buena temporada. Esperamos que todo te vaya genial a partir de ahora y que termines de recuperarte cuanto antes. Comencemos:

Pregunta: En tus numerosas canciones siempre has hecho referencia a Pino Montano, barrio en el que te criaste. Hablas de él con nostalgia, pero sin idealizarlo, ya que mencionas las carencias y problemas que tenía (“los yonkis apaleados en los portales por las patrullas vecinales”). ¿Cómo le explicarías a un joven que nació a finales de 1990 lo que fue vivir en un barrio como Pino Montano durante 1980?

Zatu: Digamos que estábamos muy a las afueras. No existía SE-30. Y la ciudad, por su cara norte, terminaba en lo que ahora es Alcalde Manuel del Valle, donde había unas vías de ferrocarril. Al otro lado de las vías unas casitas bajas; el barrio de los carteros y más adelante, atravesando el campo y el asentamiento chabolista, se construyeron unos bloques colmena, nuestro barrio.

Yo crecí a la par que la heroína. La generación anterior a mí sufría sus aguijonazos. A la policía no se la veía mucho por aquí. En su falta, los vecinos se organizaban por y para el barrio. La zona de los mares, conocida entonces como «la patá» porque así entraron los vecinos cuando no les daban las llaves de sus nuevas casas, eran todo soportales, que se tapiaron con el tiempo porque allí debajo podías encontrar de todo, desde escenas sexuales o atracadores hasta yonkies y apalizadores. Curiosamente, de la misma manera que los vecinos teníamos que defendernos muchas veces contra algunas de estas amenazas, estas eran nuestras amenazas y en cierto modo estaban controladas, eran gentes conocidas mayormente, pero nuestras amenazas eran territoriales y nos protegían de amenazas exteriores. Realmente, si sacáramos a la droga de esta ecuación, se vivía bien. Los niños teníamos mucho espacio y zonas para jugar. El barrio es grande. En los meses buenos, se hacía mucha vida en los portales. Tengo muchos recuerdos de las madres y padres en las escaleras y los niños jugando por los alrededores del bloque.

P: Ha pasado mucho tiempo desde que se construyó el barrio de Pino Montano y se ha ido extendiendo geográficamente habiendo cada vez más locales comerciales. ¿Cómo ves los cambios que se han producido en el barrio durante las últimas décadas?

Z: Lo veo positivamente. El comercio le da vida al barrio. Yo viví frente a la plaza de abastos y me fascinaba el abrir y cerrar de las chapas, el ir y venir de los vecinos. Me gusta la urbanidad, aunque cada vez huyo más de ella, la verdad.

P: Grabaste hace escasos meses una canción (gracias a la cual pudimos contactar y conocernos) que iba dedicada a Pino Montano con la cual buscabas recaudar dinero para el banco de alimentos del barrio. Siguiendo este hecho, ¿Crees que el rapero debe tener cierto compromiso con el barrio donde se crio y con la clase social en la cual se ha encontrado al nacer?

Z: No necesariamente. El Rap tomó ese tinte político con algunos grupos de la década de los noventa. Pero nació como una fiesta. Pienso que tiene que haber raperos para todo. Personas para todo. También para no hacerte pensar. El compromiso con ciertas cosas es algo más de la persona que del rapero.

P: Desde sus inicios el rap como subcultura ha estado vinculado al barrio, a la calle, al parque. En sus canciones se relatan las miserias cotidianas, las formas que tiene la juventud de abstraerse de la penuria que le rodea, etc. En este sentido, ¿hasta qué punto crees tú que puede establecerse una conexión entre la clase obrera, la experiencia de vivir en estos barrios de los “suburbios” y el rap?

Z: Toda conexión. Esta es la música que creo un sector desfavorecido de la sociedad, como el blues, es música negra. Y latina. Una manera de expresarse. Realmente es algo que incluso venía de antes de llamarse Rap. Después la hemos adaptado en muchos lugares y la hemos tintado de diferentes maneras. Aquí fue acogida mayormente por la clase media, obrera. Es una música que cuando la haces te ayuda a canalizar sentimientos, porque puedes hablar de lo que quieras, especialmente de lo que te sienta mal.

P: Podría decirse que, junto a otros artistas como el Tote, CPV, Juaninacka, la Mala, etc., perteneces a una de las primeras hornadas de raperos españoles. Desde esta perspectiva de protagonista activo, ¿cómo has vivido el proceso y el recorrido que ha transitado el rap en los últimos veinticinco años, pasando de ser un género musical marginal y guettizado a llenar el palacio Vistalegre o el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y contar con millones de reproducciones?

Z: La verdad es que se me pasó volando. He disfrutado cada etapa y lo sigo haciendo hoy. Ha sido como tenía que ser. Nos hemos movido mayormente acordes a los tiempos y a sus cambios, hemos visto nacer una industria donde no había nada. Yo siempre pienso que, para bien, que todo ha ido como tenía que ir, no le doy muchas vueltas. Ningún tiempo fue ni será mejor que otro. Todo ronda en torno a la emoción del que ahora lo percibe y son insondables esos sentimientos.

P: En el reciente documental sobre la trayectoria de Natos y Waor (“Underground Kings”) apuntaste una serie de claves muy interesantes. Atendiendo a lo que dijiste, ¿qué repercusión e influencia consideras que tuvo el periodo de crisis económica en el rap (tanto en sus letras como en su estética, su desarrollo, su audiencia e incluso en ese “cambio” que se dio y que mencionas en el video)?

Z: En cierto modo fue un volver a empezar. La industria se cayó. Incluso la creada por nosotros mismos. Revistas, sellos independientes, etc. Y los artistas tuvimos que emprender por nosotros mismos, ayudados esta vez por las nuevas plataformas que surgían, que no era más que la nueva manera de industria. El crecimiento de las nuevas generaciones tras la crisis se basó principalmente en YouTube. Los viejos nos readaptamos. Líricamente, las nuevas generaciones trajeron implícito un dolor y una desorientación con respecto a donde íbamos como sociedad que, se echaba en falta en los grupos anteriores donde muchas veces las temáticas circulaban en torno al Rap. Es decir, se anteponía muchas veces el juego lírico, la hipérbole, las metáforas, las métricas complicadas, etc.… al mensaje que se daba en la canción.

P: Y al hilo de la cuestión anterior, ¿se podría afirmar que el rap fue la banda sonora, la crónica musical de la generación de jóvenes que crecieron y maduraron tras 2008 en “un país perdido”? Esos chavales de barrio “desorientados”, con la familia en el paro y sin perspectivas laborales, que mataban el tiempo en el parque improvisando o salían compulsivamente de fiesta para no reflexionar sobre el presente y el futuro.

Z: El Rap siempre ha sido la emisora de los barrios. En todas sus épocas. Como no sigue patrones comerciales de emisoras ni televisiones y se habla de lo que al compositor en cuestión mejor le parezca, por norma general quedan plasmadas en esas composiciones, pensamientos y hechos de cada época. Críticas o alabanzas a esto o aquello, a algún jugador de cualquier disciplina deportiva, a un título ganado por un equipo, a una mala decisión política, a unos personajes de la televisión. Todo cabe.

P: Teniendo la letra tanta centralidad (en términos generales) en el rap, más incluso que en otros géneros, ¿a la hora de escribir una canción tienes en cuenta la capacidad que tiene tu música de influenciar a los chavales que te escuchan, de orientar sus opiniones y sus formas de ver/entender el mundo? O, en cambio, ¿piensas que en el arte “todo vale”?

Z: Eso me lleva persiguiendo hace mucho. Siempre intenté que no me influyera a la hora de escribir. Cada vez es más difícil que no lo haga. Pero mi música no suele hablar de: haz o deja de hacer, sino más bien de hice o dejé de hacer. Me gusta hablar sobre todo de mi propia experiencia. Supongo que será una defensa mental para no acabar loco, pero nunca he sido muy consciente de lo que mi música le suponía a nadie. Tal vez, ahora, con las redes sociales, donde todo el mundo de algún modo puede hacerte llegar su opinión, sea más consciente de ello. Me hacen llegar cosas maravillosas de difícil asimilación. Nunca dejará de parecerme extraño que a alguien le suponga tanto algo que yo escriba. Que si qué, trabajo para que así sea, busco fórmulas, pero no deja de ser mi pensamiento ¿a quién coño le importa eso?

Ahora, a mis 43 años, soy mucho más consciente de esto. En redes sociales también pasa. Me consta que me siguen hasta los compañeros de mi hija de 11 y 12 años y a veces a la hora de subir algo, el dedo se pasea dubitativo sobre donde se lee: subir publicación… bahh, que se lo explique su padre, click.

P: Engarzando con el punto previo, ¿es el rap un tipo de musical transversal, sin ningún contenido a priori establecido y esencial, o, sin embargo, como suelen afirmar algunos, opinas que está vinculado a cierto carácter antifascista y principios de izquierda?

Z: Como antes dije nadie está obligado a hablar de nada. El Rap nació como fiesta, pero era la fiesta de los oprimidos. Y estos mismos luego le añadieron su mensaje. Y así debe ser.


[1] En este sentido, en el álbum Lista de invitados (2011) el primero de los dos discos que integran este LP está formado por bases elaboradas por Acción Sánchez para canciones escritas por diversos raperos del panorama español.

[2] Todas estas canciones, y muchas más, están disponibles en su cuenta de Spotify y en el canal que tienen de Youtube: https://www.youtube.com/user/SfdkVEVO/videos

1 pensamiento sobre “Entrevista a Zatu, de SFDK”

  1. Pino loco es mucho pino loco..y todo los cuenta lo recuerdo como si fuese ayer..y al zatu en los bancos debajo de mi casa con los amigos del bloque del al lado ..gastando bromas y sacándole chiste a todo ..me alegra saber de ti 😉

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