Los deportes electrónicos como catalizadores de la identidad europea

Los videojuegos han entrado de lleno en la cotidianidad de nuestras vidas. Entendidos como una expresión cultural de la modernidad tardía, producto de las transformaciones tecnológicas y de la comunicación desarrolladas en las últimas décadas, se han ganado su puesto al lado de otras importantes industrias culturales como la del cine o la televisión, tanto a nivel de ventas como de impacto cultural.

En muchas ocasiones se ha comenzado a hablar incluso del surgimiento de la cultura del videojuego, entendida esta como la institucionalización de las prácticas, experiencias y significados de los videojuegos en la sociedad contemporánea, situándolos a estos y su uso como una parte importante de nuestro imaginario social [1]. De esta manera, los videojuegos son capaces de aportarnos un valioso prisma con el que analizar cuestiones sociales de mayor calado en nuestras sociedades. En esta ocasión, utilizaremos ese prisma para tratarel fenómeno de la creación de identidad europea desde los deportes electrónicos en Europa, en concreto, con el caso del League of Legends.

El fenómeno de la identidad ha sido ampliamente estudiado por numerosos académicos desde el pasado siglo XX. Fundamentalmente, las identidades políticas pueden definirse a través de cómo los individuos perciben y definen quienes son el “nosotros” y, por el contrario, quienes son el “ellos”, es decir, a quién excluyen de una comunidad y quién pertenece a ella. En este caso, cuando hablamos de identidadeuropea hay que tener en cuenta que está formada por dos elementos distintos: la identidad cívica europea y la identidad cultural europea [2]. La primera es entendida como el sentimiento de pertenencia a un sistema político cuyas reglas, leyes y derechos influyen en la vida diaria del individuo. En otras palabras, el sentimiento de pertenencia a un sistema político como marco institucional, es decir, como Estado. Esta idea es similar a la idea de “patriotismo constitucional” de Habermas [3]. En cuanto a la segunda, se refiere a la percepción individual de que los europeos están más unidos entre sí respecto de los no europeos en el sentido de la existencia de una herencia comúneuropea, ya sea cultural, histórica, moral, etcétera. Es sobre este componente de la identidad europea sobre el que trataremos en profundidad más adelante.

Es importante subrayar que cuando nos referimos a la identidad europea no podemos entender esta como excluyente, sino que debe entenderse como múltiple y complementaria [4]. Teniendo en cuenta, además, que las identidades culturales son creadas a través de un continuo proceso de diálogo, negociación y contraposición de diferencias y semejanzas, cuando hablamos de identidad cultural europea uno de sus principios fundamentaleses la multiculturalidad, es decir, la celebración de las diferencias sin tratar de homogeneizarlas, principioque más adelante se materializó con el lema ‘Unity in Diversity’, adoptado por la Unión Europea en el año 2000 [5]. De esta manera, la identidad cultural europea no puede ser excluyente de las identidades nacionales, sino todo lo contrario.

En cuanto a su comportamiento, la identidad europea no es un fenómeno estático, sino que puede variar en función de las circunstancias del individuo y los estímulos externos que le rodeen. En concreto la identidad europea puede variar a lo largo del tiempo como resultado de la exposición a los símbolos de la integración europea, reforzando un sentimiento de identificación y pertenencia a Europa, aunque con un efecto mucho mayor en su vertiente cultural. Por el contrario, la exposición a distintos tipos de noticias acerca de la integración europea en los medios de comunicación no afecta en gran medida a la vertiente cultural de la identidad, sino más a su vertiente cívica [6].

Los símbolos de la integración europea, por tanto, operan más en el campo de las emociones que en el de la racionalidad, ayudando a los individuos a entender a qué comunidad pertenecen, cuál es el significado de ésta y a quién más incluye.

Pero la identificación con Europa varía en función de lo que significa para cada ciudadano, manifestándose de muy diversas maneras. Por ejemplo, alguien con un fuerte sentido de identidad europea podría sentirse ofendido si ve a otra persona quemar una bandera europea o podría desear ver esa bandera junto a la bandera nacional cuando su jefe de Estado haga una intervención en televisión. Otra de las formas en las que la identidad se manifiesta con mayor intensidad entre los ciudadanos es en el deporte. Según esto, los europeos tendemos a desear que ganen sistemáticamente siempre los equipos europeos en torneos internacionales frente a aquellos equipos de países no europeos [7]. Esto parece dejar claro la existencia de una identidad europea, tanto a nivel cívico como cultural, que se manifiesta de muy diversas maneras más allá de cuestiones puramente políticas y que es permeable a los cambios que haya en el exterior.

Jugadores de G2 Esports posando tras ganar un partido en el Campeonato Mundial de 2018 con la camiseta del equipo con los colores de la bandera europea (Tina Jo, LoL Esports)

Es a partir de aquí cuando el caso del League of Legends y su escena competitiva se convierte en un caso paradigmático. Diseñada la estructura de la competición siguiendo un modelo top-down (a diferencia de la mayoría de los deportes tradicionales, véase el fútbol), esta ha tomado las regiones (Europa, Norteamérica, China, Corea…) como punto de partida para la clasificación al Campeonato Mundial de League of Legends celebrado anualmente, lo cual le otorga a este un aire de torneo interregional en base a las narrativas que se construyen en torno a él por la comunidad. A raíz de esto es cuando se crea la oportunidad perfecta para que en Europa se abrace la idea de la integración y la identidad europea por parte tanto de los equipos como desde la propia comunidad. 

Ya en el Campeonato Europeo de League of Legends (LEC) podemos observar numerosos ejemplos en los que los equipos o las organizaciones se sirven de las banderas nacionales como símbolos en torno a los que crear comunidad o generar apoyos en un determinado país; o simplemente son utilizados para representar el orgullo nacional por parte de algunos jugadores cuando compiten en sus países, lo cual gira en torno a la idea ‘Unity in Diversity’ comentada anteriormente. Pero más allá de esto, lo llamativo es cómo en el Campeonato Mundial de League of Legends, del que antes decíamos que se había ganado una reputación de torneo interregional, algunos equipos han empezado a utilizar la bandera de la Unión Europea como símbolo de la región a la que representan internacionalmente tanto en la indumentaria oficial de los jugadores como en buena parte del merchandising.

Teniendo en cuenta que el Campeonato Mundial de League of Legends es un torneo entre equipos locales, no un torneo entre equipos nacionales, como podría ser la Copa Mundial de Fútbol, la preeminencia de la simbología nacional y europea tiene un significado sugerente, ya que, como hemos comentado, su utilización y la exposición a esta tiene efectos positivos en el sentimiento de identidad europea. De esta manera podemos ver cómo las dinámicas en torno a la identidad europea son capaces de trasladarse también a un fenómeno como el de los deportes electrónicos, a pesar de la novedad de este tipo de competiciones. Así mismo, siguiendo la línea que hemos trazado, la competición del League of Legends podría estar potenciando un sentimiento de identificación con la integración europea entre sus aficionados en Europa, los cuales destacan por su juventud, simplemente con el uso de ciertos elementos simbólicos. Por tanto, sería lógico pensar que, si el uso de este tipo de símbolos y las narrativas en la idea de Europa se afianzan, podríamos llegar a ver cómo el League of Legends se convierte en la punta de lanza de la integración europea.

Por Alejandro Solís Rodríguez (Estudiante de Ciencias Políticas en la UC3M) – @AlejandroSRguez en Twitter

Notas:

[1] Muriel, D., & Crawford, G. (2018). Video games as culture: consideringthe role and importance of video games in contemporarysociety. Routledge.

[2] Bruter, M. (2003). Winninghearts and mindsforEurope: Theimpact of news and symbols oncivic and cultural EuropeanidentityComparativepoliticalstudies, 36(10), 1148-1179.

[3] Habermas, Jürgen. (1992). Citizenship and nationalidentity: Somereflections of thefuture of Europe. Praxis International, 12(1), 1-19.

[4] Licata, L. (2000, June). National and Europeanidentities: Complementaryorantagonistic. In Paper at the ID-NET conference, EuropeanUniversityInstitute (pp. 9-10).

[5] Lähdesmäki, T. (2012). Rhetoric of unity and cultural diversity in themaking of European cultural identity. International journal of cultural policy, 18(1), 59-75.

[6] Bruter, M. (2003). Winninghearts and mindsforEurope: Theimpact of news and symbols oncivic and cultural EuropeanidentityComparativepoliticalstudies, 36(10), 1148-1179.

[7] Ibíd.

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